Una ONG imparte el primer curso de instrucciones para dormir en la calle


Y esto como se come, ahora las ONG´s se llevan la pasta de España para los de afuera y en España imparten cursos de mendigo. Lo que se tiene que ver y lo que nos queda por ver. Fuertes hijos de puta estos oenejetas. Y después de esto ¿que?, seguimos aguantando…

Nunca pensaron que las cajas de cartón que se apilaban desordenadas frente a los comercios de sus barrios se convertirían un día en su más preciada pertenencia.

No lo pensaron, pero así ha sido para las 3.000 personas que, según la ONG Solidarios para el Desarrollo, sobreviven a diario en las calles de la región durmiendo al raso (alrededor de 650 en la capital). Para ellos y para quienes les observan y les temen, consolidando “los tópicos” sobre la marginación, esta asociación de voluntariado imparte el primer curso de instrucciones para aprender a desenvolverse a pie de acera.

Tapaos, porque vais a pasar mucho frío. Frío, miedo y vergüenza

Y el primer consejo a tener en cuenta es, sin lugar a dudas, el de agenciarse una caja de cartón. “Que sea de vuestro tamaño, porque vais a dormir en ella. Pensadlo”, les recordaba la conductora del taller simulado que ayer se celebró en la Plaza Mayor. El segundo paso es decidir dónde: “las noches se hacen largas, procurad estar cómodos”, les aconsejaba. Y como los gustos son humanos, los hay “clásicos” (puente, banco, cajero…) o más modernos. “Si os gusta la naturaleza elegiréis un seto y si queréis conocer otras culturas… dormiréis en el aeropuerto”. Luego sólo resta desarmar el embalaje y “taparnos, porque vais a pasar mucho frío. Frío, miedo y vergüenza”.

Casi todos hombres

Javi no llegó a sentir el frío en sus costillas, pero vio la calle desde el precipicio. “Lo mío fue por drogas”, dice. La misma causa por la que otros muchos durmieron anoche al raso. La mayoría hombres, de hasta 50 años. Solidarios reconoce que es el perfil de quienes viven a la intemperie. Y lo hacen porque “no tienen dinero o carecen de un entorno familiar estable”, matizan. Al tiempo que arrastran una historia de desamor mezclada con desamparo. Y para quienes se resisten a perder lo único que les queda, va la última de las instrucciones del buen sin techo: “las pertenencias siempre a la vista y controladas. Estáis en la calle”.

Riego doble para las mujeres

“Esconderse” es la primera reacción de quien se bautiza como mendigo, explican voluntarios de la ONG. Cuando supera el miedo a los otros, “busca protección, y sobre todo las mujeres. Ellas tienen los problemas de estar en la calle y los propios de su género”, aseguran. Por eso es frecuente ver emparejadas a las pocas féminas que duermen al raso. “Lo hacen por protección y seguridad”. Ellos también hacen amigos, “pero son relaciones interesadas”, afirman.

[Juan Antonio] A mí me regó el aspersor de un jardín”.

Juan Antonio. 45 años, ex alcoholico en terapia. De sus años en la calle “lo más duro” fue ver cómo su madre terminó negándole el saludo. Y todo “por el alcohol”, que le llevó a vagar sin rumbo por Colmenar, su pueblo natal. “Pero si se quiere se sale, hay que procurar no llegar al hoyo”. Y él puso todo su empeño. “Me han pegado, casi robado… me regó un aspersor en un jardín… pero soy muy impulsivo”, dice de sí mismo quien llamó a todas las puertas buscando ayuda. Hasta encontrarla.

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