ESPAÑA,


¡¡POR FÍN!! YA TENEMOS BANDERA DE TODOS LOS ESPAÑOLES, LA ROJA Y GUALDA. YA PODEMOS LLEVARLA SIN QUE SE NOS TACHE DE FACHAS. HA LLEGADO EL MOMENTO DE EXHIBIRLAS SIN MIEDO, TODOS SOMOS ESPAÑOLES Y TENEMOS UN PAÍS LLAMADO ESPAÑA, PERO POR SUPUESTO, ANTE TODO, DEBEMOS AGRADECERLO A UN EQUIPO QUE HA CONSEGUIDO LO QUE “ALGUNOS” POLÍTICOS NO HAN PODIDO HACER, ¡¡FELICIDADES ESPAÑA!!.

Nunca desde la Transición se había visto una exhibición de banderas nacionales, tan desinhibida, tan entusiasta, tan unánime (Eskadi, Cataluña, Ceuta, Melilla y el Archipiélago-Canario incluidos) y, sobre todo, tan espontánea. La Revolución Rojigualda es un movimiento natural que crece de abajo arriba y no al revés. Es como si la España acomplejada por fantasmas del pasado se hubiera liberado de un maleficio, y por primera vez hubiera presumido de unidad y de patriotismo sin seguir prefabricadas consignas políticas. Exhibir la enseña nacional ya no es, desde la proeza de Vicente del Bosque y sus muchachos, una rareza o una antigualla. Si no, un gesto natural, como el de norteamericanos o franceses cuando escuchan la Star Spangled Banner o La Marsellesa con envidiable respeto, sean del signo ideológico que sean, ¡¡BIEN, MUY BIEN!!.

Deberían tomar nota nuestros políticos, sobre todo quienes han envenenado la convivencia con el nacionalismo, o quienes han dividido a los ciudadanos, sacando a pasear el espectro de la Memoria Histórica. La bandera rojigualda, pasto del fuego o de las burlas en recientes aquelarres separatistas y radicales, ha recuperado su sentido primigenio como símbolo de unidad y convivencia, gracias al Mundial. Ahora los independentistas se han enterado que una minoría jamás doblegará a la mayoría y menos aguantarles sus amenazas bajo el signo del “terrorismo”. Ahora, nunca mejor dicho, éso de “La unión hace la fuerza”, y a los separatistas-radicales que los goles metidos en la puerta de tu casa, pasan factura y los que se den por aludidos, pues eso, que España solo hay una y todos somos españoles sin más.El partido de anoche en el (Soccer City de Johannesburgo), y toda la trayectoria de la Selección en éstas cuatro semanas, con Vicente del Bosque al timón, demuestra que la proeza sudafricana no es fruto del azar. La Rojigualda no se ha traído a casa la “Copa” porque un cefalópodo haya elegido nuestra caja, si no, por la combinación de tesón y estrategia, esfuerzo y habilidad, por el trabajo en equipo y porque los jugadores se sabían apoyados por una sociedad unida que vibraba con los colores de una bandera. Algo tan aparentemente banal como el fútbol, sólo un juego, ha cambiado muchas cosas en ésta azacaneada y algo deprimida España de 2010. Por eso, la conmemoración del Mundial ya puestos, debería pasar a la Historia como el Día del Orgullo de Unidad-Nacional.

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